El certificado, además de la calificación
energética del inmueble, deberá incluir información objetiva sobre las
características energéticas, y, en el caso de inmuebles existentes, documento
de recomendaciones para la mejora de los niveles óptimos o rentables de la
eficiencia energética del edificio o de una parte de este, de forma que se
pueda valorar y comparar la eficiencia energética de los inmuebles, con el fin
de favorecer la promoción de edificios de alta eficiencia energética y las
inversiones en ahorro de energía.
No
existen cifras sobre su coste en España, aunque podemos hacernos una idea
teniendo en cuenta los precios que se manejan en otros países europeos. En
Francia y Holanda, por ejemplo, oscilan entre 150 y 300 euros, mientras que en
Bélgica se mueven entre 400 y 600, dependiendo del tipo de inmueble y de la
superficie. En Dinamarca se pueden alcanzar los 900 euros y en Reino Unido,
hasta los 1.500€.
Algún
organismo apunta a una “bajada alarmante de precios” en los certificados ya que
hablamos de un colectivo, el de arquitectos e ingenieros, muy ligado al sector
de la construcción y, por tanto, muy perjudicado por la crisis.
Veremos
cómo funciona este nuevo certificado energético, ya que bien utilizado nos
puede ayudar a reducir los gastos en suministros de nuestras vivienda.
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